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AVIVA TU OBRA.

Por Marco Marín Parra.

Lectura bíblica: Habacuc 3:1-2 RV60:
    Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot.
    Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.
    Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,
    En medio de los tiempos hazla conocer;
    En la ira acuérdate de la misericordia.
El Profeta Habacuc pronuncia una oración sublime, declara su confianza firme en los planes divinos. Como un profeta
de Dios veía con los ojos de Dios, sabía que el pueblo de Dios estaba sumergido en el pecado, alejándose más y más de Dios cada día.

Se levantó, se humilló, se postró delante del Único Dios Verdadero para interceder por su pueblo, pidiéndole al Dios Todopoderoso dos peticiones por su pueblo:

La primera, era que entrara en su pueblo con una renovada manifestación de Su poder. La segunda, que Dios fuera compasivo con su pueblo en los tiempos de aflicción y angustia.

El profeta sabía que el pueblo de Dios no sobreviviría si El Señor no intervenía en la vida espiritual de ellos. La Palabra de Dios es para todo tiempo, y las épocas de esta palabra fue 606 antes de Cristo. Pero las necesidades son las mismas. Hay aflicción y angustia en el pueblo de Dios, y fuera de Su Pueblo hay las mismas necesidades.

El pueblo de Dios tiene un intercedor. Hebreos 7:25: "por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos."

El profeta levanta una oración por el pueblo de Dios. Hoy nos corresponde a nosotros levantar una oración por todos los que sufren, que están sumergidos en angustia y en sus propios pecados por su frialdad espiritual, su autosuficiencia que el mundo los ha atrapado.

Porque no han oído La Palabra de Dios, porque desconocen el Evangelio y no saben que vivimos bajo la gracia y la misericordia de Dios. Oremos con pasión, con amor, sintiendo el dolor de todos aquellos, que vuestra oración tenga firmeza para que sea tomada en las manos de nuestro Creador, Amén.

Dile al Señor: No mires mi bajeza, sino ten misericordia con ellos, porque somos nosotros los responsables de predicar Tu bendita Palabra y no les hemos predicado el mensaje de arrepentimiento y Salvación; permítenos poder alcanzar a todos ellos, que hoy sufren y pasan momentos muy duros. Aquellos que hoy no son Tu Pueblo y no son Tus hijos; ábreles el corazón, y que Tu Santo Espíritu toque, sane, cambie y trasforme vidas para Cristo.

Aviva Tu obra en mí, para extender el reino de Dios aquí donde estoy, donde me enviaste, donde Tu verdadero Evangelio se debe escuchar.

Hoy la tierra gime, los tiempos se cumplen donde el ser humano confía en su propio yo. Los cimientos,
los fundamentos de la Iglesia están en Cristo, nuestro intercesor delante del trono celestial.

Ayúdame a ser fiel al mensaje del Evangelio, para declarar con alegría y gozo como tu siervo el profeta Habacuc 3:17-19 = Aunque la higuera no florezca; con todo, yo me alegraré en Jehová; Jehová El Señor es mi fortaleza.

Meditemos y demos gracias a Dios por su Eterna, Poderosa y Bendita Palabra.

Tu Hermano Marco Marin Parra.
Suecia - Lysekil,
Bendiciones.

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