SI TUVIERA TAN SOLO 10 AÑOS MENOS YO...

Por Marvin Santos.

Debo confesar con toda sinceridad que en lo personal sí me gustaría tener 10, 15, o 20 años menos, pero me gustaría no perder la experincia y el conocimiento vivido durante todo estos años.

Imaginemos por un momento que es de nuevo el año 1991. En ese año yo me gradué de Bachiller Comercial, aún había guerra en El Salvador, no habían tantas computadoras como hoy -aunque sí ya estaban bastante difundidas-, los celulares eran un artículo elitista reservado solo para los diplomáticos y gente pudiente, en general el contexto era bastante diferente al actual, aunque no mucho en realidad. Si yo estuviera nuevamente en esa fecha y tuviera conciencia del inevitable camino a seguir en mi vida, sin duda lo afrontaría de mejor forma, con actitudes totalmente distintas, pero pienso que es por eso precisamente que nunca se podría dar en un plano real ese fenómeno de volver al pasado ya que sin lugar a dudas al tener la posibilidad de "viajar" al pasado, caeríamos en la tentación de cambiar o intentar cambiar algunas situaciones de nuestro pasado, lo cual originaría la famosa "paradoja" a la que se refieren muchos científicos que teorizan sobre esta materia. Y no, no voy a hablar de las cosas que me gustaría cambiar porque en realidad estoy muy contento cómo Dios me tiene y me ha bendecido, tengo claro que si bien es cierto que nuestra situación actual depende de nuestras deciciones en el pasado, también la Biblia dice que "a los que aman a Dios todas las cosas ayudan para bien"  (Romanos 8:28), entonces al final la voluntad de Dios en nuestras vidas es lo que nos debe importar.

Sin embargo, el factor tiempo es determinante en nuestras vidas, de hecho la vida es acerca del tiempo, entre otras cosas. Con lo dicho y siempre que veo a una persona más joven que yo, tengo la manía de referirme a esa persona resaltando la ventaja que ella o él tiene sobre mí por su edad. Para el caso, yo veo a mi hijo de siete años y digo "mi hijo tiene 30 años de oportunidad para ser mejor que yo",  o cuando veo a otras personas un poco mayores y que de alguna manera son ejemplo a seguir para mí no puedo evitar decir: "tengo xxx años para llegar a ser como él o ella".

Como sea, lo cierto es que el tiempo es un tesoro invaluable. La manera cómo inviertes tu tiempo dice quién eres. En el plano espiritual, el tiempo que dedicas a leer la biblia y a orar dice cuán importante es para tí Dios. El tiempo que dedicas a tu familia, a tus hijos y a tu esposa, dice qué clase de esposo y padre eres. El tiempo que dedicas a tu trabajo combinado con tu esfuerzo personal, habla de tu responsabilidad, en fin, podríamos enumerar incontables situaciones acerca de la relación entre el tiempo y nosotros.

A los jóvenes que leen estas líneas les digo que en el tiempo hay sabiduría. No menosprecien los consejos de sus padres, de sus abuelos y de sus mayores en general ya que en esos consejos, en esas palabras hay experiencias vividas, llantos, risas, soledad y otro sinnúmero de emociones escondidas y resumidas que al final se disponen a guiarles en una especie de intento de parte de sus mayores de "viajar en el tiempo" y vivir de mejor manera lo que ya vivieron. En otras palabras, el consejo bíblico de atender la sabiduría de nuestros padres sigue siendo la lámpara que debe guiarles en sus vidas.

Bendiciones.

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