PRUDENCIA VRS. INSENSATEZ.

Predicación de sub zona Misión Cristiana Elim de El Salvador.
Filial Santa Ana.
Lectura bíblica: Mateo 25:8-13

"8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.
9 Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.
10 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: !!Señor, señor, ábrenos!
12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir."

Pensamiento: Debemos prepararnos para recibir al Señor y hacer frente a la vida.

La palabra "prudencia" nos habla de la virtud de poder ver mas allá del hoy; preparándonos así para las dificultades que el futuro pueda traer. Una persona prudente sabe cuidar su conducta en relación con los demás, evitando así contiendas futuras; una persona prudente no es disoluta sino ordenada en su vida, para evitar en lo posible los asaltos de las adversidades.
En la palabra de Dios, el futuro es tratado muchas veces tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento; y no se trata que vamos a pasar obsesionados por el futuro, cayendo en desconfianza para con el Señor; sino más bien, se trata de aprovechar al máximo los recursos y las oportunidades que Dios nos da, preparándonos así para los días malos.
La palabra de Dios nos habla de un José, que fue prudente en tierra de Egipto, y ante la hambruna que venía, se preparó y preparó al pueblo para los días malos. La Biblia nos habla también cómo la providencia divina supo proveer a la familia de nuestro Señor Jesucristo en el momento de su nacimiento, enviándole oro, incienso y mirra, preparando así los recursos para su viaje a Egipto. Ya en el área espiritual la Palabra nos muestra a un Eliseo, sabiendo que su tutor le sería quitado, se preocupó en buscar ese respaldo espiritual que como sucesor de Elías necesitaría.
En conclusión, nuestro Dios espera que su pueblo sea prudente.
1. La imprudencia de no apercibirse.

El pasaje nos habla de dos grupos de doncellas (vírgenes), las cuales eran acompañantes de una novia que esperaba a su esposo para celebrar la fiesta de su boda; era requisito de las acompañantes estar listas con sus lámparas encendidas, nadie sabía a qué hora habría de venir el esposo; podría ser en la mañana, en la tarde, o por la noche, nadie sabía, pero debían estar preparadas.
La Biblia dice que habían diez doncellas convidadas a participar del cortejo, cinco de ellas prudentes y cinco imprudentes; las prudentes, ante la incertidumbre de no saber la hora de la venida del esposo, se prepararon llevando aceite extra para sus lámparas, mas las imprudentes no lo hicieron, quizás no tardará el esposo pensaron ellas; pero el esposo se tardó; y cuando menos pensaron... La voz de alerta: “El esposo viene, salid a recibirle”. Lo tremendo de estas es que las lámparas de las imprudentes ya no tenían aceite, y pispilando, se apagaban.
¡Dadnos de vuestro aceite! dijeron las insensatas a las prudentes, pero no se pudo, pues ya era demasiado tarde.
Los cristianos debemos hacer buen uso de nuestro tiempo y oportunidades, pues estas pasan; no siempre vamos a contar con las mismas fuerzas y energías, no siempre contaremos con los mismos medios y oportunidades; es necesario aprovechar nuestros recursos al máximo, para estar preparados para los días malos.
Cuántos jóvenes hay que no supieron aprovechar su tiempo y oportunidades para prepararse y salir adelante, y en vez de prepararse para el futuro se lanzaron precozmente a compromisos para los cuales no estaban aún listos.
Por esa razón, todos aquellos que somos padres de familia tenemos la responsabilidad de proyectar en nuestros hijos la necesidad de prepararse, y preocuparnos no solo de que estudien, sino también que aprendan a ser responsables, respetuosos, sujetos a sus superiores y así prepararlos para el futuro.
Los tiempos son malos, se prevé que serán más difíciles, quizás algunas empresas se vean obligadas a cerrar, o quizás a disminuir su personal, ¿de cuáles será usted hermano, de los que se queden o de los que se van?; quizás usted dirá: yo confió en el Señor, pero ¿es usted obediente al Señor?, ¿está sujetándose a sus superiores?, ¿está usted soportándolos aunque sean ásperos con usted como la palabra de Dios manda?, ¿está usted trabajando para ellos como para el Señor conforme la palabra de Dios manda?, ¿está usted correspondiendo con lealtad a la confianza que le han brindado?
Cambiando de aspecto: ¿Cómo está administrando los recursos que Dios le ha dado?, ¿de qué manera está usted administrando sus ingresos?, o ¿es usted de los que dice: “yo lo que me gusta lo compro y lo que quiero me lo como”?, pero ¿qué si los tiempos cambian?, ¿si la fuente de los recursos se agota?. Quizá dirán algunos: “yo dependo del Señor”, si y está bien, pero debemos entender que el Señor quiere que seamos sabios; pensemos un momento: ¿Qué hubiera pasado con María y José si al recibir esos pequeños tesoros se hubieran ido de “shopping”, a comprar quizás unos diez pares de zapatos para María, unas tres túnicas para José, de paso se hubieran ido a hospedar a la posada más cara del lugar?, ¿Qué hubieran hecho cuando Herodes quiso matar a Jesús y tuvieron que huir?, ¿de qué recursos hubieran echado mano si hubieran sido imprudentes?
Hermanos, debemos ser prudentes, si el Señor nos ha dado recursos y oportunidad de estudiar, estudiemos y preparémonos para el futuro; si Dios nos ha dado un empleo, cuidémoslo; si el Señor nos ha dado una esposa (o), honrémosla(o); si el Señor nos ha dado hijos formémoslos; si el Señor te ha honrado con bienes materiales, honra al Señor con tus bienes, ayuda al necesitado, no malgastes, ahorra, invierte.
Nuestro Señor quiere que seamos prudentes, de lo contrario andaremos toda la vida con nuestras lámparas a medio alumbrar, cuando el Señor quiere que nuestras lámparas estén siempre avivadas.
2. La imprudencia espiritual.

El pasaje bajo estudio dice que el esposo volvió repentinamente a la media noche, cuando el sueño era más pesado, cuando menos lo esperaban fue el grito: ¡El esposo viene!
Nuestro Señor Jesús fue a prepararnos un lugar, y cuando menos lo esperemos Él viene por su iglesia. Las señales de los tiempos anuncian que ese día está cerca.
Cabe preguntarse: ¿Está nuestra lámpara avivada esperando a nuestro Señor?, ¿tenemos en nuestro corazón día a día el deseo de agradar y servir a nuestro Señor?, ¿nos esforzamos cada día en la gracia, negándonos a nosotros mismos para agradar al Señor?, ¿qué tanto oramos?, ¿qué tanto meditamos en su Palabra?, ¿con qué frecuencia nos congregamos?; o ¿seremos de aquellos que aún coqueteamos con el mundo y con el pecado?. Seamos prudentes no vaya a ser que en aquel día seamos avergonzados y se nos diga: No os conozco.
Conclusión:

¿Cómo estamos conduciendo nuestra vida?, ¿de manera prudente o de manera imprudente? Hoy el Señor quiere que recapacitemos y nos volvamos a su voluntad expresada en su Palabra.
Dios le bendiga.
Guillermo A. Morataya.

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